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El amor romántico afecta al cerebro

¿Podemos sobrevivir al amor romántico?

«Cuanto más intenso es el amor, menos control cognitivo» 

“Cuando iniciamos una relación romántica, es difícil atender a otras cosas porque dedicas la mayor parte de tus recursos cognitivos en pensar en tu amado/a”, razona Henk van Steenbergen, del Instituto Leiden para el Cerebro y la Cognición.

Psicólogos holandeses y estadounidenses han descubierto que los amantes apasionados tienen más problemas para concentrarse en una serie de tareas que exigen atención.

El «control cognitivo» es lo que nos hace más humanos y se refiere a la capacidad de autocontrol, de expresar las necesidades en función del contexto. Interviene en la memoria de trabajo, el razonamiento o la resolución de problemas, es decir, las funciones ejecutivas del cerebro más elevadas.

Estudios anteriores han comprobado que, cuando el sosiego llega al amor, el control cognitivo es mayor. El mecanismo biológico que lo explica sería el siguiente: en las fases iniciales, las dedicadas a encontrar pareja, las funciones ejecutivas del cerebro pueden ser un obstáculo. Pero, cuando decidimos fijar la relación y tener hijos, el cerebro tiende a recuperar su dominio.

Sin embargo, todavía queda por investigar la dirección de su hipótesis http://goo.gl/sTqBEB

¿Enamorarse de esa manera reduce las habilidades cognitivas o, es al revés, y las personas con menor control cognitivo son más enamoradizas?

Tengo Fribromialgía ¿y ahora qué?

Fibromialgia Pequeño

Probablemente esta sea la pregunta que se hacen muchas personas cuando llegan a casa tras recibir un diagnóstico de Fibromialgia o cualquier otro tipo de enfermedad crónica similar: ¿y ahora qué?

Es difícil no plantearse esta cuestión cuando el dolor ha dejado de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad. Y más aún cuando no existe un tratamiento médico eficaz y definitivo que pueda solucionar el problema.

En este sentido, hablar de dolor crónico hace referencia una sensación de malestar con una duración superior a 6 meses y que no responde a las terapias convencionales para su control, como son la cirugía, medicamentos, reposo,  fisioterapia u otros medios.

No obstante desde la psicología, se ofrece una vía alternativa para, si bien no eliminar dicho malestar por completo, poder convivir con él de forma que interfiera lo menos posible en el ritmo diario del individuo. Por tanto, la respuesta que nosotros damos a la pregunta que planteábamos al inicio sería la siguiente: aprender a manejar y convivir con el dolor, de manera que el impacto de este en la vida diaria  sea lo más reducido posible, permitiendo la calidad de vida de la persona.

Está claro que cada persona posee una situación distinta: más o menos recursos (ya sean económicos, sociales, relacionados con habilidades de afrontamiento, etc.) una visión personal del mundo e incluso de los propios recursos de que se disponen, un estilo determinado de vida, etc. En función de estas características, cada persona requerirá de técnicas o adaptaciones más específicas, aunque también se observan muy buenos resultados dentro de las terapias grupales en esta área de manejo del dolor, lo que supone una opción más a contemplar.

De forma global, la intervención psicológica va a estar dirigida en un primer momento, a que la persona comprenda cómo es el mecanismo del dolor, para en un segundo lugar aprender y emplear diferentes estrategias (focalización atencional, etc.) que permitan modular su intensidad y frecuencia, así como la de las variables que intervienen fomentando la aparición del mismo (como pueden ser la ansiedad o los continuos pensamientos negativos, por ejemplo) lo cual va a permitir en muchos casos reducir la ingesta de fármacos (una de las demandas más habituales). Por otra parte, también se tratará de hacer frente a los posibles problemas concomitantes, como puede ser un estado de ánimo deprimido, aislamiento social, etc.

En definitiva, a pesar de tratarse de una enfermedad crónica (ya sea fibromialgia, artritis reumatoide…) que no responde a los llamados “ tratamientos convencionales” es importante no olvidar que existen técnicas (además de carácter inocuo, esto es sin efectos secundarios) que pueden ayudarle a mejorar su calidad de vida, pues lo importante es que no sea el dolor quien domine su vida sino usted mismo.

Apoyo psicológico en el cáncer de mama

Tal como informa la AECC, “El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales. En España se diagnostican alrededor de 22.000 nuevos cánceres de mama al año.”

Aunque este dato aun es alarmante, es importante no olvidar los avances conseguidos hasta la fecha, no solo a nivel médico sino también en cuanto a la vivencia de la enfermedad, gracias a la incorporación del apoyo psicológico a lo largo de todo el proceso.

Según la Federación Española de Cáncer de Mama El 80% de las mujeres con cáncer de mama reciben atención psicológica, siendo cada vez mayor el número de personas que solicitan esta ayuda por iniciativa propia”.

¿En qué consiste el apoyo psicológico en el cáncer de mama?

La respuesta es sencilla: busca mejorar el bienestar físico, psicológico o emocional, no sólo de la paciente sino también de su familia.

De forma más específica, se trata de ayudarles a aprender la mejor forma de sobrellevar no solo los cambios físicos, sino también los emocionales, adaptándose a un nuevo estilo de vida, así como los tratamientos médicos y sus efectos que a menudo pueden resultar dolorosos y traumáticos.

¿Por qué es importante?

El diagnóstico de cáncer de mama probablemente sea uno de los momentos de mayor impacto para una mujer, un punto de inflexión en el que comienzan a activarse gran variedad de interrogantes y emociones (miedo, tristeza, frustración, culpa, incertidumbre).

Es fundamental ayudar a la paciente a soportar lo mejor posible su diagnóstico y tratamiento, disminuir los sentimientos de indefensión e incertidumbre, la ansiedad y el temor al tratamiento. Aclarar dudas y preocupaciones y corregir percepciones erróneas. Se tata de fomentar la sensación de control, no tanto de eliminar por completo  el temor, la ansiedad o el estrés, pues son respuestas naturales ante un evento como este, sino de aprender a manejarlos y convivir con ellos.

En este punto cabe destacar el sufrimiento que puede generar en la paciente los cambios a nivel físico como consecuencia las intervenciones quirúrgicas y el tratamiento adyuvante (mastectomía, cicatrices, caída de pelo…) de manera que este será un punto importante a tratar llegado el momento, dado el impacto negativo que puede tener tanto a nivel personal (calidad de vida, autoestima, auto concepto) como a nivel relacional (pareja, trabajo…)

¿Solo debe recibir apoyo psicológico la paciente?

Dado que el cáncer de mama no sólo afecta a la vida de la persona que lo padece, sino que también afecta a la vida familiar y conyugal, tanto la familia como la pareja (sobretodo esta última) deberán adaptarse también a la nueva situación y en ese aspecto, es importante que reciban el apoyo adecuado en los distintos aspectos que sean necesarios. El miedo, la tristeza, la desesperación e incluso la sensación de sobrecarga son emociones frecuentes entre los familiares. El hecho de no saber cómo actuar, también es un tema a abordar y que puede mejorar notablemente el afrontamiento de este proceso.

¿Puede ayudar a conciliar la vida en pareja?

El tratamiento en el cáncer de mama (cirugía, quimioterapia, terapia hormonal, etc) frecuentemente genera cambios en la paciente que terminan afectando en su relación de pareja (disminución del deseo sexual, dificultad para tener hijos, insatisfacción con la imagen corporal, irritabilidad, cansancio, soledad, etc).  Por tanto, a menudo es  necesario ofrecer un espacio común de desahogo y comprensión donde se puedan abordar entre otras cosas, los cambios a nivel emocional y conductual, la comunicación, la necesidad del apoyo mutuo y social, reorganizar valores y prioridades, etc.

Resumiendo…

El apoyo psicológico es una herramienta para ayudar la paciente y a su entorno a sobrellevar la enfermedad de la mejor forma posible, aún terminado el tratamiento médico ya que la recuperación y adaptación, a nivel emocional puede requerir más tiempo que la recuperación física, por el temor a la reaparición de la enfermedad, la dificultad para reincorporarse a la “vida normal”, dificultad para aceptar los cambios físicos, etc.

No se trata de aprender a no sufrir, se trata de aprender que aun sufriendo en algunos momentos aún hay espacio para una vida entera.

Tomarse la vida con calma previene las enfermedades cardiovasculares

Fotografía de Rennett Stowe

Fotografía de Rennett Stowe

Dentro de los factores de riesgo clásicos que aumentan la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares (ECV) destacamos la hipertensión, el consumo de alcohol, el tabaquismo y la obesidad. Sin embargo, prestamos menos atención a otro factor llamado  “patrón de conducta tipo A”  (PCTA), ya que es menos conocido y que sin embargo tiene un papel fundamental en la prevención de ECV.

Se habla del PCTA a raíz del trabajo de Frieadman y Rosenman quienes lo definen como un complejo acción-emoción, caracterizado por la necesidad de obtener el máximo en el menor tiempo posible. Las personas que presentan un perfil de personalidad característico son más vulnerables a desarrollar ECV.

Algunos de los rasgos que definen a las personas con patrón de conducta tipo A son los siguientes:

–  Habla rápida y enfática, excesiva actividad psicomotora y gesticulaciones, tensión de la musculatura facial, así como otros manierismos típicos.

–  Urgencia de tiempo, hiperactividad e impaciencia (muy habitual en el trabajo).

–  Responden fácilmente con  hostilidad, impaciencia, ira y agresividad cuando las cosas no salen como estaban previstas.

–  Necesitan tenerlo todo “controlado” para que no surjan imprevistos.

–  Son personas con una alta motivación de logro, competitividad, orientación al éxito y ambición.

Por tanto cuando hablamos del patrón de conducta tipo A, en primer lugar debemos centrar nuestra atención en el término “patrón” y entender que se trata de algo mantenido en el tiempo, no de conductas puntuales o situaciones aisladas. Por tanto, si a medida que usted estaba leyendo no ha podido evitar sentirse identificado con “esta forma de ser”, quizá sea un buen momento para pararse a meditar las consecuencias de mantener este patrón y plantearse un cambio ya que uno de los aspectos más importantes del tipo A es la reactividad psicofisiológica, que contribuye al daño arterial con el aumento de placas de colesterol.

Una de las secuelas del PCTA es la presencia de Ira-Hostilidad. Numerosos estudios demuestran que tanto la ira como la hostilidad  son factores de riesgo independientes de los demás factores de salud, con la matización de que la hostilidad presenta la asociación más alta.

Las personas que caracterizadas por la hostilidad, habitualmente esperan lo peor de los demás y en consecuencia suelen estar siempre a la defensiva, por lo que generan un ambiente donde predominan la competitividad y la tensión. Esta tensión a menudo desemboca en sentimientos de ira, como cabe esperar. Pero además, la constante hipervigilancia  va a contribuir a su mayor predisposición a las enfermedades cardiovasculares (ECV), ya que la activación de sus mecanismos de defensa para afrontar la situación o ese estímulo estresor, se prolonga en el tiempo, cuando lo deseable o más adaptativo, es activarse en un momento determinado y exacto, cuando se está sufriendo ese estrés, para después volver al nivel basal una vez que el estresor ha desaparecido.

La ira en cambio, hace referencia más bien a una emoción que varía en intensidad y que fisiológicamente se manifiesta a través de un aumento en la activación del Sistema Nervioso Simpático, del Sistema nervioso Endocrino y en la tensión muscular.  Suele destacarse los gestos faciales, como signo expresivo más distintivo, y a nivel cognitivo, se caracteriza por una serie de pensamientos contradictorios y contrapuestos. También es muy común que las personas más iracundas, tiendan a comportarse de forma agresiva.

En cuento a los tratamientos más eficaces para reducir la probabilidad de padecer ECV son los programas psicológicos multicomponentes o terapias multimodales, que combinan varias técnicas con el fin de poder actuar sobre los distintos factores de riesgo (FR).

Dado que también se ha mencionado el alcohol y el tabaquismo como un posible FR, a la hora de abordad su tratamiento, numerosos estudios  avalan la eficacia de las terapias psicológicas conductuales a largo plazo, combinen o no el apoyo farmacológico,  en el tratamiento del alcoholismo y el consumo de tabaco.

En la actualidad, destacan por su apoyo empíricola  Aproximaciónde Reforzamiento Comunitario (CRA), el Entrenamiento en Habilidades Sociales,la Prevenciónde Recaídas (PR) y la terapia conductual familiar y de pareja, además, de considerarse los que ofrecen una mejor relación coste/beneficio (Roth y Fonagy, 1996).

Trastornos de alimentación

Niña comiendo tarta. Fotografía de 08slightlyeverything

Niña comiendo tarta. Fotografía de 08slightlyeverythingMuchos niños tienen problemas a la hora de comer ya que en muchos casos no quieren realizar la ingesta por diferentes causas. Esto genera angustia en algunos padres ya que los niños no cumplen con lo que consideramos una necesidad básica como es la ingesta de alimento. En algunos casos, los niños llegan a vomitar lo ingerido.

Este es un problema que surge con cierta facilidad entre la población infantil y que dependiendo de la frecuencia y de la gravedad será recomendable la ayuda de un profesional.

Por otro lado, existen otros trastornos de alimentación que son más propios de la adolescencia. Estos son la anorexia, la bulimia y la obesidad.