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Tu fortaleza mental marcará la diferencia. Psicología y Coaching de Alto rendimiento

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En Intecpsicología terminamos el año inaugurando un nuevo área de intervención,  el área de  Psicología del Deporte y Coaching de Alto Rendimiento.

Desde esta área ofrecemos el entorno y las herramientas necesarias para acompañar al deportista y profesional del deporte en su desarrollo personal y profesional.

A través de nuestra metodología, puedes conseguir la mejor versión de ti mismo, obteniendo resultados excepcionales en tu trabajo deportivo del día a día, y en la competición.

¿ Cómo lo hacemos?

El psicólogo-coach, durante este proceso, te reta al compromiso de mejora mediante un plan de acción, midiendo el progreso a través de un seguimiento continuado.

  1. Moviliza tu actitud
  2. Favorece el autoconocimiento
  3. Estimula tu aprendizaje
  4. Establece unos objetivos
  5. Hace un seguimiento del cumplimiento de los mismos.

Conocer tus fortalezas y áreas de mejora, en el ámbito deportivo, son algunos aspectos que te ayudarán a conseguir tus objetivos. Ésta es una de las partes de tu trabajo personal, que te hará ser mejor en cada competición.

Puedes elegir ser un buen deportista, o puedes elegir ser el mejor….

Uno de los aspectos más importantes a la hora de preparar una competición en alto rendimiento deportivo es, cómo te planteas tu rutina.

Si eres deportista, prueba a formularte las siguientes preguntas : “¿Qué quiero conseguir específicamente, en mi próxima competición? ¿Qué estoy dispuesto a hacer para conseguirlo? ¿Cómo lo voy a hacer? ¿Cuándo voy a comenzar? ¿Qué me lo impide? ¿Cómo me voy a sentir cuando lo haya conseguido? ¿Qué tiene que pasar para que lo consiga?

Si eres técnico, prueba a formularte las siguientes preguntas: “¿Qué necesita mi equipo/ deportista de mí?”, “¿Qué necesito hacer para ayudarle/s?”, “¿En qué entrenador/a debo convertirme para hacerle/s mejor/es?”

Desde  la Psicología y Coaching de Alto Rendimiento podemos ayudarte a que te respondas a éstas y muchas otras preguntas importantes para tu éxito deportivo.

“Cuando el hilo conductor te empuja a la reflexión, a mirar a tu interior sin miedo y a fortalecer tu propio autoconocimiento, el resultado no puede ser otro que el crecimiento; y si conoces los cambios que se producen en ti y cómo se han conseguido, resulta mucho más fácil orientar a los demás en su propio desarrollo”

Javier Lozano (Presidente de la Liga Nacional de Fútbol y Campeón del Mundo de Fútbol Sala)

Tanto en la vida como en el deporte, el alto rendimiento te permite conseguir todo aquello que te propongamos, el límite sólo lo pones tú.

Ahora, ¿cómo valoras tu rendimiento?

Piensa en ello y si quieres cuéntanos tu experiencia.

Cómo fomentar la autoestima en nuestros hijos. La importancia del estilo educativo

Autoestima Infantil Pequeño

El desarrollo de una adecuada autoestima, está considerado como un factor de protección ante diversas psicopatologías que se puedan presentar a lo largo de la vida de la persona. En este desarrollo, la familia va a tener un papel fundamental, como demuestran numerosos estudios que apuntan a la relación que existe entre los diferentes estilos educativos, llevados a cabo por los padres, y la autoestima de los hijos.

McCoby y Martin (1983) redefinieron cuatro  estilos parentales que explicamos a continuación:

  • Estilo autoritativo. Los padres que ejercen este estilo educativo, fomentan de manera más adecuada la autoestima de sus hijos. Este estilo consiste en poner normas, que deben ser cumplidas, controlar determinadas conductas inadecuadas, ser exigentes con los niños, pero a la vez mostrar sensibilidad ante sus necesidades, apoyarles y mostrarse afectuosos y cálidos.
  • Estilo autoritario. Son padres muy exigentes que imponen muchas normas, y se muestran poco afectuosos y fríos en las relaciones con sus hijos. Aquí los niños sienten, además de una falta de afecto, que nunca van a poder cumplir con las exigencias y expectativas de sus padres, lo cual implica aparezca un sentimiento de incapacidad aumentando la probabilidad de desarrollar una autoestima baja.
  •  Estilo negligente. Se caracteriza por una ausencia de control y de normas y a la vez por afecto controlado y cierta frialdad en las relaciones con los hijos. Este estilo educativo no favorece el adecuado desarrollo de la autoestima, ya que, la ausencia de normas, hace que el niño no tenga una guía que le muestre el camino por el que debe dirigirse aumentando su inseguridad.
  • Estilo Permisivo. Estos padres, son afectuosos y muestran interés por los aspectos relacionados con el niño sin embargo,  no van a presentar retos a los hijos ni van a exigir el cumplimiento de ciertas normas, cuya existencia es fundamental, como hemos mencionado anteriormente, para que los niños sepan qué camino deben seguir así como lo que deben esperar de su entorno, fomentando así la seguridad.

A continuación,  presentamos algunas pautas para mejorar la autoestima:

  • Mostrar afecto al niño. Es importante que el niño se sienta como un individuo digno de ser querido. Podemos demostrárselo de manera no verbal (con caricias, abrazos, etc) o de manera verbal.
  • Fomentar la autonomía del niño dejándole que haga determinadas tareas adecuadas a su edad y que pueda desarrollar con un alto porcentaje de éxito. De esta manera se percibirá como alguien capaz de hacer las cosas bien y ganará en seguridad.
  • Evitar exigir la realización de metas que resulten difícilmente alcanzables para su edad.
  • Debemos mostrar nuestra alegría y aprobación ante las tareas bien realizadas y valorar más el esfuerzo que los resultados obtenidos.
  • En los casos en los que cierta actividad no está bien realizada, debemos hacérselo saber al niño, pero evitando comparaciones o expresiones del tipo: “eres tonto…” “no sabes hacer las cosas bien…”, En lugar de esto, le diremos lo que ha hecho mal, y le sugeriremos otra forma de actuación. Es importante dar al niño la oportunidad de corregir sus errores, guiándole ya que, de esta manera, le estamos indicando la manera correcta para hacer las cosas, y así aumentará la probabilidad de que en el futuro, las realice de manera adecuada.
  • Asumir las limitaciones de los niños con normalidad, dándoles la justa importancia.
  • Compartir actividades de ocio con ellos para que el tiempo compartido sea de calidad. Así, van a percibirse como parte importante de nuestra vida, se sentirán queridos y crecerá su seguridad.