Category Archives: Blog de Psicología y Psiquiatría

¿Tengo una disfunción sexual?

Disfunciones Sexuales_Kekka

¿Qué es una disfunción sexual?

Existe una disfunción sexual cuando se alteran una o más fases de la respuesta sexual humana: deseo, excitación, meseta, orgasmo o resolución, impidiendo la realización normal del acto sexual de modo satisfactorio para sus actores.

¿Es frecuente padecer una disfunción sexual?

Según estadísticas serias, aproximadamente una de cada tres personas y una de cada dos parejas presenta algún tipo de disfunción sexual tomando como criterio los estándares acordados por la comunidad científica. Si bien la gravedad del trastorno varia en cada caso desde un grado leve hasta el grave, pasando por diversos matices, generalmente se produce algún tipo de dificultad en el individuo y en la pareja, que depende de diversos factores: el significado que se le da al trastorno, las interpretaciones que se tejen alrededor del mismo, el momento evolutivo de la pareja y el tipo de vinculo que se establece, la calidad de la comunicación, la estima del individuo, las expectativas de solución y fundamentalmente la información que se posea, entre otros factores.
Las disfunciones sexuales se caracterizan por una alteración en cualquiera de las fases de la respuesta sexual o por dolor asociado con la realización del acto sexual.

Las disfunciones sexuales más comunes son:

  • Falta de deseo sexual: También llamado deseo sexual hipoactivo, se describe como el bajo nivel de interés sexual.
  • Aversión sexual: Rechazo a casi todo tipo de acto sexual, incluye miedo, ataques de pánico, fobia, asco, entre otros.
  • Impotencia: Caracterizada por la dificultad del hombre en mantener una erección con la rigidez suficiente para lograr la penetración vaginal. Hoy en día existen gran cantidad de tratamientos.
  • Vaginismo: Espasmo muscular involuntario de los músculos vaginales que provoca gran dolor durante o la imposibilidad de la penetración.
  • Dispareunia: Dolor durante o poco después de una relación sexual.
  • Dolor sexual no coital: Dolor genital recurrente durante la actividad sexual provocado por estimulación no coital.
  • Anorgasmia: Imposibilidad de conseguir un orgasmo.
  • Eyaculación precoz: Respuesta orgásmica o eyaculatoria durante el acto sexual antes de lo deseado.
  • Eyaculación retardada: Sucede cuando la erección se mantiene pero la eyaculación tarda en aparecer.

Tomarse la vida con calma previene las enfermedades cardiovasculares

Fotografía de Rennett Stowe

Fotografía de Rennett Stowe

Dentro de los factores de riesgo clásicos que aumentan la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares (ECV) destacamos la hipertensión, el consumo de alcohol, el tabaquismo y la obesidad. Sin embargo, prestamos menos atención a otro factor llamado  “patrón de conducta tipo A”  (PCTA), ya que es menos conocido y que sin embargo tiene un papel fundamental en la prevención de ECV.

Se habla del PCTA a raíz del trabajo de Frieadman y Rosenman quienes lo definen como un complejo acción-emoción, caracterizado por la necesidad de obtener el máximo en el menor tiempo posible. Las personas que presentan un perfil de personalidad característico son más vulnerables a desarrollar ECV.

Algunos de los rasgos que definen a las personas con patrón de conducta tipo A son los siguientes:

-  Habla rápida y enfática, excesiva actividad psicomotora y gesticulaciones, tensión de la musculatura facial, así como otros manierismos típicos.

-  Urgencia de tiempo, hiperactividad e impaciencia (muy habitual en el trabajo).

-  Responden fácilmente con  hostilidad, impaciencia, ira y agresividad cuando las cosas no salen como estaban previstas.

-  Necesitan tenerlo todo “controlado” para que no surjan imprevistos.

-  Son personas con una alta motivación de logro, competitividad, orientación al éxito y ambición.

Por tanto cuando hablamos del patrón de conducta tipo A, en primer lugar debemos centrar nuestra atención en el término “patrón” y entender que se trata de algo mantenido en el tiempo, no de conductas puntuales o situaciones aisladas. Por tanto, si a medida que usted estaba leyendo no ha podido evitar sentirse identificado con “esta forma de ser”, quizá sea un buen momento para pararse a meditar las consecuencias de mantener este patrón y plantearse un cambio ya que uno de los aspectos más importantes del tipo A es la reactividad psicofisiológica, que contribuye al daño arterial con el aumento de placas de colesterol.

Una de las secuelas del PCTA es la presencia de Ira-Hostilidad. Numerosos estudios demuestran que tanto la ira como la hostilidad  son factores de riesgo independientes de los demás factores de salud, con la matización de que la hostilidad presenta la asociación más alta.

Las personas que caracterizadas por la hostilidad, habitualmente esperan lo peor de los demás y en consecuencia suelen estar siempre a la defensiva, por lo que generan un ambiente donde predominan la competitividad y la tensión. Esta tensión a menudo desemboca en sentimientos de ira, como cabe esperar. Pero además, la constante hipervigilancia  va a contribuir a su mayor predisposición a las enfermedades cardiovasculares (ECV), ya que la activación de sus mecanismos de defensa para afrontar la situación o ese estímulo estresor, se prolonga en el tiempo, cuando lo deseable o más adaptativo, es activarse en un momento determinado y exacto, cuando se está sufriendo ese estrés, para después volver al nivel basal una vez que el estresor ha desaparecido.

La ira en cambio, hace referencia más bien a una emoción que varía en intensidad y que fisiológicamente se manifiesta a través de un aumento en la activación del Sistema Nervioso Simpático, del Sistema nervioso Endocrino y en la tensión muscular.  Suele destacarse los gestos faciales, como signo expresivo más distintivo, y a nivel cognitivo, se caracteriza por una serie de pensamientos contradictorios y contrapuestos. También es muy común que las personas más iracundas, tiendan a comportarse de forma agresiva.

En cuento a los tratamientos más eficaces para reducir la probabilidad de padecer ECV son los programas psicológicos multicomponentes o terapias multimodales, que combinan varias técnicas con el fin de poder actuar sobre los distintos factores de riesgo (FR).

Dado que también se ha mencionado el alcohol y el tabaquismo como un posible FR, a la hora de abordad su tratamiento, numerosos estudios  avalan la eficacia de las terapias psicológicas conductuales a largo plazo, combinen o no el apoyo farmacológico,  en el tratamiento del alcoholismo y el consumo de tabaco.

En la actualidad, destacan por su apoyo empíricola  Aproximaciónde Reforzamiento Comunitario (CRA), el Entrenamiento en Habilidades Sociales,la Prevenciónde Recaídas (PR) y la terapia conductual familiar y de pareja, además, de considerarse los que ofrecen una mejor relación coste/beneficio (Roth y Fonagy, 1996).

Tratamiento del Trastorno Obsesivo-Compulsivo

Bolsas con piezas perfectamente colocadas. Fotografía de pasukaru76

Bolsas con piezas perfectamente colocadas. Fotografía de pasukaru76Nuevas perspectivas cognitivas

La exposición con prevención de respuesta (EPR) ha sido considerado el tratamiento de elección para el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), sin embargo los datos clínicos así como diferentes investigaciones, han demostrado que existe un gran número de pacientes que no se benefician de dicho tratamiento poniéndose en duda su eficacia (Salkovskis, 1989; Salkovskis & West- brook, 1989). Desde la Teoría de los Cuatro Factores de Eysenck (1997) se derivan aplicaciones prácticas para el tratamiento del TOC, en las que se resalta el papel que desempeñan los sesgos atencionales e interpretativos centrados en los pensamientos intrusos. Se presenta el caso de un varón de 27 años de edad que cumple criterios diagnósticos para el TOC (APA, 2000). El objetivo de la intervención fue la reducción de la frecuencia e intensidad de la sintomatología obsesivo-compulsiva así como aumentar la sensación de control acerca de los pensamientos intrusos no deseados y la reducción de la medicación. Para ello aplicamos un tratamiento de orientación cognitivo-conductual basado en la eliminación de los sesgos atencionales e interpretativos centrados en los pensamientos intrusos. La evaluación se realiza mediante una entrevista especializada semiestructurada (ADIS- R; Rachman, 2003; Steketee, 1999) y se aplican los siguientes instrumentos: el Inventario de Situaciones y Respuestas de Ansiedad (ISRA; Miguel-Tobal y Cano- Vindel, 2002) , el Inventario de depresión de Beck (BDI; Beck, Ward, Mendelson, Mock y Erbaugh, 1961), la escala de Yale-Brown (Y-BOCS; Goodman et al., 1989), el Inventario de Creencias y Obsesiones de Valencia (IVOC; Belloch, Morillo, Carrió y Cabedo, 2002) y el Inventario de Actividad Cognitiva en los Trastornos de Ansiedad, subescala para el TOC (IACTA-TOC; Cano- Vindel y Miguel-Tobal, 2004). Los resultados arrojan reducciones significativas en la frecuencia de obsesiones así como la remisión total de compulsiones. Observamos reducciones significativas en los tres sistemas de respuesta de ansiedad. Los cambios se mantienen en el seguimiento realizado a los doce meses.